¿Cristobal Colón era "el chillo" de la Reina Isabel?

¿Alguna vez te has preguntado por qué la reina Isabel la Católica era tan complaciente con Cristóbal Colón? Prácticamente le concedía todo lo que pedía: viajes, embarcaciones, financiamiento... En fin, cualquier capricho o proyecto que el navegante imaginaba, la reina se lo otorgaba.

Sin embargo, Cristóbal Colón deseaba algo más que barcos y patrocinio para sus travesías: deseaba a la propia reina Isabel. Según ciertos relatos e interpretaciones de historiadores, Colón estuvo profundamente enamorado de ella e incluso hay quienes afirman que llegaron a sostener un apasionado romance en secreto.

Un ejemplo de esto lo expone la profesora y lingüista estadounidense Estelle Irizarry, quien destaca la faceta amorosa de una carta enviada por Colón a la reina en su libro titulado "La carta de amor de Cristóbal a la Reina Isabel".

En una entrevista concedida a la agencia de noticias EFE, Irizarry aseguró que dicha correspondencia demuestra la existencia de una relación íntima entre ambas figuras históricas.

“La carta —conservada en España, en el Archivo de Simancas (Valladolid)— fue escrita por Colón, aunque no sabemos con certeza si llegó a su destinataria”, explicó Irizarry. Además, aclaró que el texto está redactado en el español de la época con matices de ladino, la lengua hablada por los judíos sefardíes.

“Las llaves de mi voluntad yo se las di en Barcelona”, le escribió Colón a Isabel la Católica en la misiva que data de 1501. Según la investigadora, estas palabras contienen una clara connotación erótica, utilizando la figura de las "llaves" como un símbolo de apertura y penetración.

A diferencia de otros documentos oficiales dirigidos a sus "Altezas" (a ambos reyes), la primera parte de esta carta está dedicada de forma exclusiva a la reina. En ella, Colón se refiere a ella como “Cristianísima reina” y le expresa: “Yo soy de continuo pensando en su descanso”, una frase que para la experta denota la obsesión romántica que el almirante sentía por la soberana española.

Para evitar escándalos, el navegante debía ser cauteloso. “Colón no quería darle problemas a la reina”, matiza Irizarry para explicar por qué no era más explícito. Por esta razón, utilizaba como intermediaria a Doña Juana de la Torre, ama de llaves de Isabel, enviándole las cartas a ella para hacerlas llegar a la monarca sin levantar sospechas en la Corte.

Resulta indiscutible que entre Cristóbal Colón y la reina Isabel existía una complicidad fuera de lo común. Para muchos, esa cercanía trascendió la simple amistad y se convirtió en un romance clandestino que dejó al rey Fernando en segundo plano. Al final, haya sido mito o realidad, fue gracias a este vínculo especial que Colón logró costear las travesías que terminaron cambiando para siempre la historia del Nuevo Mundo.


Publicar un comentario

0 Comentarios